martes, 13 de julio de 2010

Foz del río Cándanu y foz del río Colín.

En esta ocasión nos han acompañado en el descenso de estos dos barrancos nuestros amigos navarros Edurne y Patxi, nunca habían realizado un descenso de barrancos y quedaron realmente encantados con la experiencia. Fue el sábado cuando descendimos, después de solicitar el oportuno permiso al parque, la foz del río Cándanu, nuestra sorpresa ha sido grande cuando comprobamos como ha cambiado el cauce del agua, algunas de las badinas que antes cubrían ahora mismo están casi colmatadas de cantos que ha arrastrado el agua.
Antes he comentado que se solicitó el oportuno permiso, está muy bien eso de conservar, pero es alucinante el estado del barranco, en el que nos encontramos con el protector de la carretera que se ha caído como un obstáculo más del descenso y otros colgando de sus paredes (menuda “protección de mis cojones” del medio ambiente y de la carretera), habría que hacerlo constar en los croquis (¡ojo! guardarrail 5m.). Aún así el descenso fue agradable, después nos fuimos a tomar unas sidras con nuestros grandes amigos del pueblo de Casielles, leyenda viva de cómo se vivía en los Beyos, y abrazar a Herminio, que con sus 95 años sigue yendo a la yerba con sus hijos. Al día siguiente nos fuimos al pueblo de San Román (Amieva) para bajar la foz del río Colín, pero solo encontramos agua en la zona alta (abierta), en la primera zona encajonada solo las marmitas tenían agua y nos pudimos divertir con sus toboganes, en la zona más baja las marmitas putrefactas hacen odioso el descenso, con lo que volveremos a visitarlo con más agua.

COMANDO DUBIDU

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